La fisioterapia es un método de tratamiento para mejorar el movimiento y la funcionalidad que se han visto afectados por la edad, enfermedades o lesiones

Durante la primera sesión de fisioterapia, el terapeuta realiza un examen físico y analiza las necesidades del paciente y los objetivos del tratamiento. Posteriormente, se desarrolla un plan de fisioterapia personalizado, que generalmente incluye una combinación de ejercicio, masajes y tratamientos mínimamente invasivos.

La duración de un programa de fisioterapia varía según el tipo y la gravedad de la afección a tratar, así como el progreso logrado durante el tratamiento. Un paciente típico se somete a fisioterapia durante al menos unos meses.

Se recomienda a los pacientes usar ropa holgada y cómoda que no restrinja el movimiento. Para pacientes con lesiones de tobillo o rodilla, se recomienda usar pantalones cortos.

La fisioterapia se utiliza para tratar una amplia gama de lesiones y afecciones. Los pacientes con enfermedades neurológicas, artritis, traumatismos craneoencefálicos o lesiones ortopédicas pueden beneficiarse de la fisioterapia, al igual que quienes se han sometido a cirugía o han sufrido un accidente cerebrovascular.

El podólogo es un profesional de la salud universitario especializado en el diagnóstico y tratamiento de problemas del pie, tobillo y extremidades inferiores.

Es recomendable ir si hay dolor, callosidades, verrugas, cambios en la piel o las uñas, o para revisiones preventivas, especialmente si se padece de diabetes.

Mantener una buena higiene, secarlos bien (especialmente entre los dedos) y usar calzado adecuado y cómodo es fundamental. 

Los podólogos pueden tratar el dolor y las molestias con métodos no quirúrgicos (plantillas, calzado adecuado, analgésicos) o quirúrgicos si es necesario. La cirugía busca corregir la alineación.

El mal olor suele deberse a la sudoración y puede agravarse con la falta de higiene. Los hongos (micosis) pueden aparecer en la piel